lunes, 13 de agosto de 2012

Capítulo {137} : "Primera parte" : ¿Como estuvimos anoche?


|| Narra Naira ||
Escuché a alguien tocar en la puerta de forma tan insistente que tuve que levantarme tan rápido que casi me caigo de la cama.
Fui corriendo hacia la puerta y la abrí, detrás de ella estaba Dan.
Me recorrió con la mirada unas segundos para pasarse a mirar mi rostro, río y pude adivinar por que. Me peiné con los dedos.
- ¿Qué hora es? - refunfuñé mientras me rascaba un ojo.
- La hora de levantarse, desayunar y ensayar.
Asentí y cerré la puerta rápidamente y escuché su fuerte risa.
Cuando la cerré, me apoyé en esta y cerré los ojos con fuerza.
Sentí como me explotaba la cabeza, y entonces recordé que me había quedado dormida con las caricias de Justin. Justin.
Mi Justin.
Abrí los ojos y lo busqué con la mirada.
Claramente no estaba allí, si no lo hubiera visto cuando me desperté, maldije el momento en el que le dije que no se quedara a dormir conmigo. Podría haberme despertado con su sonrisa en mi almohada y sus manos acariciándome.
Suspiré y me dirigí hacia el cuarto del baño, pero cuando lo hice algo llamó la atención. Había una nota pegada a la puerta.
La despegué de la puerta con dedos temblorosos y sonreí.
" Si lees esto es que ya has despertado, de verdad me hubiera gustado despertarte con mis manos acariciando todo tu cuerpo y mis labios acompañándolas. Que tengas buen día, preciosa."
Cuando terminé de leerla, la volví a leer, y luego lo hice de nuevo.
Sonreí una vez más y me la llevé al pecho. Suspiré.
Volví a leerla mientras me adentraba al cuarto de baño, otra sonrisa se escapó de mi boca mientras la dejaba encima del mueble y me desnudaba y me metía en la ducha.
Mientras el agua no cesaba de caer por mi cuerpo repetí una y otra vez la nota en mi mente, no pude dejar de sonreír en todo el tiempo, cuando me secaba, me vestía, me peinaba.
Terminé de prepararme y dejé la nota sobre la cama para luego encaminarme a la sala donde todos estaban ya desayunando.
Cuando lo hice fui a un rincón para echarme zumo de naranja, y mientras lo hacía escuché su voz dando los buenos días.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo y no me giré a observarlo.
Pensé que se me caía el zumo de la mano cuando sentí sus manos abrazar mi cintura por detrás y apartar mi cabello para dejar un beso mojado justo debajo de mi oreja, y luego en mi cuello, suspiré y dejé el zumo en la mesa mientras sentía sus dedos acariciar mi vientre por encima de la tela de mi camisa.
- Buenos días princesa, ¿como dormiste? - susurró en mi oído para después pasar sus labios por el lóbulo de mi oreja.
Temblé ante el contacto y entrelacé mis manos con las suyas - Yo dormí bien, pero no tienes ni idea lo que me costó dejarte ayer en tu cama, tan dormida y vulnerable - ¿Me extrañaste? - susurró.
Casi me había olvidado de respirar cuando sentí sus manos acariciando las mías y reaccioné, giré sobre mis pies y mis ojos quedaron a la altura de los suyos, sus manos se deslizaron por mi cintura mientras me giraba y acabaron en el final de mi espalda, sonreí y paseé mis dedos por sus brazos, acariciando su piel y las venas que le sobresalían, hasta llegar a su cuello.
Una vez allí entrelacé mis manos y mis dedos acariciaron su nuca. Sentí que me derretía cuando suspiró y me pegó a su cuerpo, tanto, que podía sentir su corazón latir con violencia.
- Sí, te extrañe mucho. ¿Porqué no te quedaste conmigo? - me subí de puntillas y le dí un suave beso en los labios, el sonrió.
- No me lo pediste - susurró entre mis labios, alcé una ceja.
- No tengo que hacerlo, sabes que me encanta dormir contigo... - susurré y besé la comisura de su labio - y lo que no es dormir...
Sonrió y sus manos bajaron un poco más, casi al final de mi espalda, yo me colgué literalmente de su cuello.
- Naira... - intentó interrumpirme pero volví a besarle.
- ¿Vas a quedarte conmigo esta noche? - pregunté bajando mis manos por su pecho, sentí su aliento en mi frente y sonreí.
- Ya veremos - soltó divertido, yo me separé de él y alcé una ceja.
- Estoy intentando seducirte, y todo lo que tu dices es ¿ya veremos? ¿enserio? - pregunté riendo y me cruce de brazos.
El soltó una carcajada y acarició mis brazos, descruzándolos.
- No me cabe duda de lo que estás intentando. Pero fuiste tú la que dijiste que no hacíamos otra cosa que tener sexo, ¿recuerdas? - preguntó bajito y entrelazó nuestras manos, reí.
- No quería decir eso... - me interrumpió.
- Pero lo dijiste, así que ahora tendrás que atenerte a las consecuencias - sentí como soltaba mis manos y se hacía a un lado para coger algo de la mesa, yo me hice la ofendida.
- ¿Me vas a tener en abstinencia? - susurré para que solo él pudiera escucharlo, el no se rió, me miró serio - venga ya.
Cogió un par de cosas y se dirigió hacia una mesa, yo cogí mi vaso de zumo y lo seguí. Cuando se sentó, yo lo hice enfrente.
Lo miré, esperando una respuesta, el separó su silla.
- Ven aquí - susurró mientras daba palmaditas en sus muslos.
Casi me derretí por el dulce tono de su voz, pero cuando me di cuenta ya estaba a su lado, sentándome en su regazo.
Sus dedos acariciaron mi rodilla y me miró fijamente.
- Justin... - susurré acariciando su cuello. El sonrió levemente.
- No voy a volver a hacerte el amor, hasta que dejes de pensar que en lo único en lo que se basa esta relación es en eso.
- ¿Estás bromeando verdad? - pregunté divertida, pero el negó con la cabeza bastante serio, yo reí - ¡Justin! nunca he dicho eso.
- Ya está decidido, no hay nada mas que hablar - murmuró y me dio un beso rápido en los labios para obligarme a levantar.
Suspiré resignada y me senté justo enfrente, el siguió desayunando y yo levanté mi mirada para observar la sala.
Todo el mundo charlaba animadamente mientras sonreía y comía tostadas y zumo de naranja, Justin se interpuso entre mi mirada y la gente y empujó un plató hacia mí. Observándome.
- Come algo - musitó, yo hice una mueca - Naira.
- No tengo hambre... - musité y desvié mi mirada de nuevo. El resopló he hizo que mi mirada se clavara en la suya.
- No me seas niña - susurró, yo alcé una ceja y lo miré, el sonrió divertido - venga come algo, ya se que te quita el sueño no tener sexo conmigo - susurró esta ves bajito - pero por eso no tienes que dejar de comer - terminó divertido, yo le fulminé con la mirada y arrastré mi silla para levantarme, lo que provocó una sonora carcajada por su parte y yo pasé por su lado sin mirarlo.
Hasta que su mano me atrapó y me atrajo hacia él, haciendo que cayera automáticamente en sus brazos, me sonrió divertido.
- Eres un idiota - musité sin tan siquiera mirarlo, el rió.
- Lo sé, cariño - susurró con dulzura mientras deslizaba un dedo por mi cuello, yo me aparté de él y este volvió a reír, sonoramente.
- Ya veremos a quien le quita el sueño no tener sexo - mascullé, y el volvió a reír, cogiendo mi rostro entre sus manos y obligándome a mirarle, yo lo hice y pude ver la diversión en sus preciosos ojos color miel. Me derretí cuando besó mi nariz.
Bajó sus labios a la vez que sus manos, que de un momento a otro se encontraban en mi cintura, atrayéndome a él.
Sentí sus labios presionando los míos y no tuve mas remedio que dejarme llevar, pasé mis dedos por su cuello, y este sonrió.
- Por supuesto que yo - susurró entre mis labios - Ya estoy muriendo por arrancarte la ropa y hacerte el amor sin parar - susurró esta vez en mi oído haciendo que cada parte de mi cuerpo se estremeciera ante sus palabras.
Suspiré y él me pegó aun mas a él, si eso era posible, y dejó un beso húmedo en mi cuello - pero no lo haré - musitó mirándome a los ojos esta vez. Permanecimos así durante largos segundos.
Estaba sentada justo encima de su entrepierna y podía notar el bulto que comenzaba a crecer debajo de mi trasero. Sonreí.
Hice un movimiento estratégico y el gruñó, lo miré a los ojos.
- Pues es una pena - musité esta vez yo. Y repetí el movimiento.
Pero antes de que sus manos subieran por mi espalda, me levanté, dejando sus manos en el aire. Él frunció el ceño.
- ¿Así que me calientas, coges y te vas? - preguntó en voz mas alta de la que debería y algunos giraron su cabeza para mirarme.
Yo abrí mis ojos y el negó con la cabeza, yo reí y me di la vuelta pero como imaginaba comenzó a caminar a mi lado. Sonreí.
Sentí su brazo caer cariñosamente por uno de mis hombros y atraerme a su cuerpo mientras caminábamos.
Sentí todas las miradas de la sala posada en nosotros, miré a Justin el cuál me sonreía. Y una vez mas, la preocupación se esfumó de todo mi cuerpo y mi mundo se iluminó con su sonrisa.
Salimos del hotel y nos subimos al tour bus donde viviríamos las próximas semanas mientras nos movíamos por Europa, cuando dejáramos la preciosa Alemania. Miré el bonito paisaje todo el camino, con Justin a mi lado sin despegar su mirada de mí.
Llegamos al recinto en el que actuaríamos antes de lo que yo pensaba, bajamos y enseguida empezó la prueba de sonido.
Comencé antes porque era la que menos canciones cantaba.
Observé como Justin se paseaba por debajo del escenario mientras yo ensayaba las canciones que cantaría.
No tarde mucho más que media hora, y Justin ya se había sentado en uno de los asientos mas cercanos al escenario.
Cuando acabé fui al final del escenario y Justin se levantó y alzó sus brazos para cogerme, yo negué con la cabeza.
- Tírate - musitó y yo lo observé. Negué.
- No, apártate, yo me bajo - murmuré y el rió.
- No, anda, tírate cariño, yo te cog... - antes de que pudiera decir nada mas ya me había tirado a sus brazos y el me había cogido como si de un bebé me tratara, reí entre sus brazos cuando pasó sus manos por mis mulos, incitándome a que enredara mis pies en su cintura. Lo cuál obedecí al momento sin rechistar.
Pasé mis manos por su cabello, despeinándolo y besando sus labios sin tan siquiera importarme que la puerta acababa de abrirse y alguien había entrado en el recinto. Lamió mi labio.
- No sabes lo que te he extraño Naira - susurró dibujando la forma de mis labios con su tibia lengua, yo sonreí y junté nuestros labios en un beso rápido para luego besarle la mejilla, la nariz, la frente, la barbilla y cada parte de su rostro. El rió.
Sentí un bufido y giré mi cabeza para mirar de quien se trataba.
No me sorprendí al ver a Angela de brazos cruzados enfrente de nosotros. Sentí la respiración de Justin en mi cuello, ya que él, no se había girado para mirarla y sus brazos seguían sujetándome.
- ¿Interrumpo algo? - preguntó sarcásticamente, yo sonreí y sentí a Justin apretar sus brazos en torno a mi cintura.
Y por primera vez desde que Angela llegó, él la miró atentamente, yo lo imité y negué con la cabeza, mientras mis dedos se perdían en el cabello de Justin, este besó mi mejilla una vez más.
- No interrumpes nada, podemos seguir contigo aquí - musité y sentí a Justin aflojar mi agarre hasta finalmente bajarme de sus brazos, yo reí y el me fulminó con la mirada, miré a Angela.
- Que pena que no pueda decir lo mismo de tí, porque Juss y yo tenemos que ensayar. ¿Verdad Juss? - preguntó mientras se acercaba a él y posaba una mano sobre su brazo y lo arrastraba literalmente con ella. Alcé una ceja mientras subían al escenario.
Me senté cerca, observando desde abajo como Ángela manoseaba a mi novio sin que yo pudiera impedírselo.
Porque eso fue lo que literalmente se dedicó a hacer durante los cuarenta minutos que estuvo con Justin allí arriba, manosearlo.
Y lo peor es que él se dejaba, y le sonreía como un tonto.
Sin mencionar que la canción que ensayaban era la nuestra.
No lo pude evitar y los celos se acumularon dentro de mí.
Tenía un gran nudo en la garganta al observar lo bien que se lo pasaban. Si así era en mi presencia. ¿Como habría sido en mi ausencia? ¿Mientras yo estaba en España? Tragué saliva.
Los imaginé a los dos, acariciándose y ensayando la canción entre risas y sonrisas de afecto. Y algún que otro beso.
Sentí un gran nudo en la garganta, como si me fuera a poner a llorar en cualquier momento, elevé la mirada y los miré.
Decidí relajarme, ¿que era el espectáculo que estaba montando? bajé la mirada de nuevo, jugueteando nerviosa con mis manos.
Suspiré y elevé mi mirada, decidí quedarme, hasta que vi que ella se acercaba y apoyaba su cabeza en el hombro de Justin mientras reía. Ambos reían. Y Justin paseaba una mano por la cintura de ella. Y cuando eso sucedió, lo tuve claro.
No tuve ninguna otra opción que levantarme y dejar el lugar.

Capítulo {136, parte 2} : "Amor. Amor a mi manera"


|| Sigue narrando Justin ||
- ¿A dónde? - preguntó y yo acuné su rostro entre mis manos.
- Quiero enseñarte algo.
- Pero ya es tarde, Justin.
- No vamos a salir del hotel, cariño - murmuré observándola.
Ella me observó y mordió su labio antes de acercarse mas a mí.
Rozó su nariz ligeramente con la mía y suspiramos a la vez.
- ¿Entonces vienes? - susurré casi entre sus labios.
Ella enredó sus manos en mi cuello y me atrajo a su boca, de la misma forma que mis manos pasearon por su espalda.
Posó sus labios en los míos, inconsciente de lo que eso me provocaba y yo incliné mi cabeza para besarle correctamente.
Pero antes de que eso ocurriera, sus labios se separaron y sus ojos me observaron atentamente con la ternura que desprendían.
Escuchamos ruidos en las escaleras, pasé mis brazos por los suyos y los descolgué de mi cuello para segundos después cogerle la mano, cerrar la puerta y adentrarnos en las escaleras hacia arriba. Ella me miró con el ceño fruncido y tiré de ella.
Subimos unas cuantas escaleras hasta llegar a la plata mas alta del edificio, ella con la respiración agitada me miró.
- ¿No podíamos haber subido en el ascensor?
- El ascensor no llega hasta aquí arriba - ella puso los ojos en blanco y tiré de ella una vez mas para entrar por una gran puerta.
Sonreí y la abrí la puerta para que pasara ella primero, cuando lo hizo abrió sus ojos atentamente, puesto que desde ahí arriba, se veía casi todo Berlín. Cerré la puerta a mis espaldas y me acerqué a ella, que se acercaba al final de aquella azotea.
La alcancé y me puse a su lado, ella miró hacia el cielo.
- Vaya - musitó sorprendida y se giró para mirarme - ¡Hoy hay luna ella! - exclamó mientras me miraba, yo sonreí.
- Lo sé.
- ¿Como descubriste este lugar?
- Es la segunda vez que vengo a Berlín y me hospedo aquí.
La primera vez, fue antes de conocerte - ella me miró atenta - Solo vine para una promoción, no de gira, pero fue genial.
Una noche estaba solo en mi habitación, y decidí subir hasta la última planta, pero me llamó la atención que el ascensor solo llegará a la planta 26, cuando las escaleras seguían hacia arriba.
- Se ve todo desde aquí arriba. Es impresionante.
- Naira... - ella me observó atenta y yo me acerqué - sobre lo de antes, lo de la cena... bueno.... lo de Angela, ella... bueno... - su risa me interrumpió y tuve la necesidad de acercarme más.
- No me importa - susurró y se acercó aun mas a mí, pasó sus manos por mi rostro y sonrió - ella no me importa. Es mas. No hables - susurró y junto su frente con la mía - Solo bésame.
Pasé mis manos por su mejilla sonrojada antes de atender a su orden. Mis labios rozaron los suyos y cuando ella entreabrió su boca ante la mía, mi lengua paseó entre sus labios, delineando cada parte de ellos. Naira sonrió y pasó sus brazos por mi cuello, acercándome mas a ella y haciendo que nuestros pechos se juntaran por completo. Mis manos bajaron de sus mejillas hasta sus caderas, y mis labios se unieron a los suyos en un beso.
Sentí como sus dedos paseaban por mi nuca y como su lengua se hacía paso en mi boca, acariciando ligeramente la mía.
En un pequeño movimiento la subí en el muro y abrí sus piernas para colocarme entre ellas. Cuando lo hice ella suspiró.
El besó se intensificó una vez que sus manos bajaron de mi nuca hacia mi abdomen, pasando por mi cadera y apretándome contra su cuerpo. Me separé de sus labios y se dirigieron a su cuello.
Sentí un par de suspiros cuando mis manos acariciaron sus muslos por encima de ese pantalón vaquero, sonrió cuando mi manos llegaron a su entrepierna y las apartó débilmente.
Sentí la necesidad de mirarla a los ojos y ella rió ligeramente.
- Justin, para. No hacemos otra cosa que tener sexo en cualquier parte - murmuró riendo mientras me observaba, yo sonreí.
- Yo lo llamo hacer el amor, preciosa.
- Pues yo lo llamo estar mas salido que le pico de una mesa - murmuró divertida, yo solté una carcajada sonora.
Paseó sus manos por mi pecho y me empujó ligeramente, para bajarse del muro y observar bien la ciudad desde arriba.
Estuvimos un buen rato allí arriba, charlando y observándolo todo desde arriba. Simplemente esto era mejor que en mi sueños.
Estaba mas que seguro que lo que estaba sintiendo era amor.
Quizás no era el amor del que hablan en las películas, ni en las novelas, ni tampoco en todas las canciones de amor.
Pero sin embargo era amor a mi manera.
Y realmente, en ese instante supe que ella nunca encontraría a alguien que pudiera amarla como yo lo hago. Jamás.
No conté el tiempo que estuvimos allí arriba, pero enseguida bajamos, ya estaba haciendo mucho frío y era tarde.
Se apoyó de espaldas a la puerta de su habitación y me observó, me acerqué a ella y posé mis manos a ambos lados de su cuerpo, apoyando ligeramente mis manos contra la puerta.
Ella me sonrió, pero acto seguido gruñó por lo bajo, la observé.
- ¿Qué tienes? - susurré bajito, para que nadie nos escuchara.
- Es solo que... me está doliendo un poco la barriga.
- ¿Porqué? ¿te sentó mal la cena?
Ella negó con la cabeza y soltó otro quejido, cerró los ojos y agachó ligeramente su cabeza. Empecé a preocuparme.
- Eh - coloqué mis dedos en su barbilla y la obligué a mirarme - dame la tarjeta y te tumbas a ver si se te pasa.
|| Narra Naira ||
Sus deseos son órdenes.
Cuando me di cuenta, estaba tumbada en la cama, revuelta entre las sábanas con los ojos entreabiertos, observando a Justin sentarse justo a mi lado en la cama. Acarició mi mejilla.
Le sonreí, pero de pronto me dio otro pinchazo. Gruñí.
- Voy a llevarte al hospital.
- ¿Qué?... no. No quiero ir al hospital.
- Pero te estás retorciendo de dolor, Naira - murmuró preocupado, yo sonreí y me puse boca arriba para mirarlo.
- Son solo dolores menstruales Justin, no voy a morirme.
Me observó atentamente unos segundos, yo cerré mis ojos.
Cuando los volví a abrir observé como Justin se deslizaba por las pies de la cama, hasta llegar a mí, lo observé atenta.
- ¿Qué haces?
- Voy a intentar que ese dolor desaparezca - colocó una mano en mi rodilla y le dio un ligero toque para separarla de la otra.
Se colocó de rodillas entre mis piernas y me sonrió.
Noté sus manos en mi cintura y acto seguido sus dedos en mi camiseta, arrastrándola por encima de mi piel mientras poco a poco la subía haciendo que mi piel ardiera bajo sus dedos.
- Justin, esta noche no... - musité ligeramente pero antes de que pudiera terminar la frase, se levantó sobre sus rodillas y colocó brazo y brazo a lado y lado de mi cuerpo. Lo miré a los ojos.
Se agachó y rozó sus labios con los míos, suspiré entre ellos.
- Relájate, ¿vale? - suspiré.
Intenté hacerle caso pero sus intenciones me ponían nerviosa y realmente solo tenía ganas de hacerme un ovillo y que el dolor desapareciera, pero el está literalmente encima de mí.
Cerré los ojos, haciendo caso a lo que él me decía.
Acarició mi mejilla con suavidad y después dejó un tierno beso en mis labios. En cuanto noté que me dejaba volví a abrir los ojos y lo observé mientras se deslizaba por mi cuerpo hasta colocarse de nuevo entre mis piernas. Comenzó a levantar mi camiseta al mismo tiempo en el que sus dedos me acariciaban.
Mordí mi labio cuando sus dedos pararon antes de llegar a mi sujetador. Posé de nuevo la cabeza en la almohada. Suspiré.
Pasó un dedo por mi vientre, dibujando algo sin sentido, lo cual me puso la piel de gallina, y entonces solté un gemido cuando sentí como sus dedos inocentes rozaban mi ombligo.
Sentí como sus dedos acariciaban mi vientre, subían y bajaban sin cesar poniéndome la piel de gallina y justo entonces, solté un gemido. Sus labios acariciaron mi piel. Me besó. Me besó el vientre. Una y otra vez. Gemí. Besuqueó mi estómago y dejó un largo recorrido de besitos por todas partes, haciendo que el dolor fuera lo de menos en el momento en el que me besó.
Lo observé, observé como besaba cada parte de mi vientre y me obligué a mi misma a volver a dejar caer mi cabeza entre la almohada. Jadeé. Beso mi ombligo, una y otra vez.
Sus labios bajaron un poco más y sentí como bajaba mis pantalones solo un poco, para dejar un dulce beso justo ahí.
Tuve la necesidad de meter mis dedos entre sus cabellos.
Despeinándolo y revolviéndole el cabello mientras el dejaba un camino de pequeños y húmedos besos por todo mi vientre.
Suspiré cuando sentí su boca subir ligeramente hacia mi rostro y como dejó un beso en mi frente antes de tumbarse a mi lado.
Sentí su respiración contra mi cuello mientras las caricias que me proporcionaba me hacían olvidarme del dolor.
Y así con sus dedos acariciándome y sus labios dejando besos húmedos por mi mejilla y por mi cuello, con ninguna otra intención de que el dolor desapareciera y me sintiera bien.
Recordé el porqué me había enamorado de él.
Y quizás no era amor incodicional, quizás no era el amor de Romeo y Juliera. Tal vez no es cosa del destino estar juntos.
Y tampoco estamos en un trasatlántico viviendo nuestro amor.
Pero de lo que no cabía duda era que esta era mi propia historia de amor. Y aunque no amara como Julieta amaba a Romeo.
Ni como Rose amaba a Jack.
El amor que yo sentía por Justin, era amor.
Amor a mi manera.

Capítulo {136, parte 1}: "Amor. Amor a mi manera".


|| Narra Naira ||
Me moví como pude, ya que noté como un par de fuertes brazos me rodeaban, suspiré al sentir la respiración tranquila de Justin en mi nuca. Sonreí y pasé mis dedos por su brazo, que descansaba en su cintura, se movió y yo giré en mi misma para quedarme enfrente de él, su mano descansaba en mi cintura y la otra estaba justo encima de mi cabeza, en la almohada.
Mi mirada se paseó por todas las facciones de su rostro aún dormido. No había nada mas relajante que verlo dormir.
Pasé la yema de mis dedos por su pecho, sintiendo su respiración tranquila y como mis dedos ardían al tocar su piel.
Bajé mi mano ligeramente hasta su abdomen y sonreí tímidamente cuando mis dedos rozaron el elástico de los boxers.
Subí mi mano de nuevo, esta vez hasta llegar a su rostro, donde mis dedos inconscientemente acariciaron sus labios entreabiertos, de repente mis dedos desaparecieron entre sus labios acompañado de un ruido aterrador de su boca.
Retiré mi mano algo asustado y el abrió los ojos para mirarme.
- ¡Idiota! me asustaste - el soltó una carcajada y me cogió por la cintura para ponerme justo encima de su precioso cuerpo.
Suspiré al sentir que solo una sábana y la tela de sus boxers separaba su cuerpo del mío. El lo notó y acunó mi rostro entre sus manos y alzó al cabeza para besarme. Me derretí.
- Buenos días, princesa - susurró aún entre mis labios, sonreí tímidamente y pasé una mano por su cabello, despeinándolo.
- Siento desilusionarte pero aún no es por la mañana, de echo llegaremos a Berlín por la noche - murmuré divertida.
- Mejor, así podré dormir contigo de nuevo cuando lleguemos - susurró acariciando mi espalda mientras mi cabeza descansaba entre su cuello. Sonreí mientras respiraba su aroma.
- Deberías vestirte - susurré mientras mi mano paseaba por su pelo, el me miró interrogante y soltó una leve risita.
- ¿Y eso porqué? ¿te pone nerviosa verme sin ropa? - dijo aún sonriendo. Yo puse los ojos en blanco y lo empujé a la cama.
- ¿Por qué iba a ponerme nerviosa algo que ya he visto? - el alzó las cejas divertido, sonreí - además, ya queda poco para llegar.
El suspiró y se levantó para empezar a vestirse, aproveché para ordenar eso un poco, y salir de ese cuarto.
Cuando lo hice dos pares de ojos se posaron en mí inmediatamente, algo que me hizo avergonzarme.
-
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Llegamos al aeropuerto de Berlín.
El camino hacia el hotel se me hizo eterno.
Justin había decidido irse en otro coche diferente al mío.
Me sentía como si estuviera escondiéndome de algo...
Bufé una vez llegamos y me bajé del coche, entramos en el hotel y el coche en el que Justin iba no había llegado aún.
Subimos a las habitaciones, ¡me encantaba esta parte!
Me encantaba pisar nuevas e increíbles habitaciones como en las que nos hospedábamos mientras estábamos de gira.
Estábamos repartiendo las habitaciones, cuando Justin apareció por el ascensor. Su mirada de clavó en la mía en unos segundos.
Todo el mundo hablaba pero yo realmente no estaba escuchando. ¡¿Como iba a hacerlo?! tenia un par de preciosos ojos observándome atentamente. Sonreí y me dispuse a entrar a la habitación que estaba asignada para mí, pero él se adelantó.
- Déjame a mi.
Casi me arrebató la tarjeta de la mano y abrió la puerta de el que sería nuestro cuarto, sonreí en cuánto pasó la tarjeta para encender la luz. ¡Era realmente preciosa! me giré para mirar a Justin, que aún descansaba en la puerta, mirándome.
- Es muy bonita - musité mientras lo miraba.
- Sí, lo es - murmuró observándome de una manera que me daba a atender que no hablaba básicamente de la habitación. Sonreí.
Me acerqué lentamente a el y pasé mis manos automáticamente por su cuello, acercándolo a mi boca, sus manos se deslizaron por mi espalda suavemente, colándose por debajo de mi blusa - Pero he visto cosas mas bonitas - susurró cerca de mí.
- ¿Como qué? - susurré acariciando su nuca, el sonrió.
- ¿De verdad me lo preguntas? lo vez cada día, cuando te miras al espejo - alcé la ceja divertida mientras lo miraba.
- ¿Intentas hacerte el ligón conmigo? - el rió levemente - conozco tus trucos, te recuerdo que ya me conquistaste una vez.
- Cierto - susurró acariciando esta vez mi mejilla - pero te prometí que iba a reconquistarte. Solo estoy cumpliendo mi promesa.
Sonreí mientras miraba esos perfectos ojos color miel.
- No te hace falta, ya me tienes aquí - el negó con la cabeza.
- Esta vez voy a hacer las cosas bien, Naira - mi corazón se encogió al recordarlo - No voy a volver a hacerte daño.
Observé sus ojos una vez mas, y mordí mi labio.
- Justin ... - posó un dedo por mis labios, silenciándolos.
- Aunque realmente, no me hace falta ninguna excusa para decirte lo preciosa que eres, ¿sabes? - murmuró, yo reí.
- Ya cállate - murmuré y me acerqué aun mas a él.
Sentí sus manos acunar mi rostro una vez mas, y nuestros labios a punto de tocar, yo apunto de elevarme a otro nivel... cuando la puerta que estaba semiabierta, se abrió del todo.
Me descolgué de su cuello y observé hacia esa dirección.
- Justin, ¿porque no vas a instalarte? - preguntó Kenny desde la puerta, que realmente no se había dado cuenta (o sí) de lo que acababa de interrumpir - dentro de poco bajaremos a cenar.
Kenny me observó a mí y yo asentí mientras le sonreía, pero Justin aún me observaba a mí y no había quitado su mirada de mi rostro desde que Kenny había entrado para interrumpirnos.
- Justin, ¿Estás escuchándome? - Kenny habló, y luego de unos segundos, Justin despegó su mirada de mí y lo observó. Asintió.
Kenny salió de la habitación, dejando la puerta entreabierta.
Me distancié de él y lo miré atentamente.
- ¿Así que has cogido dos habitaciones diferentes? - intenté que mi pregunta saliera lo mas natural posible, pero no me salió demasiado bien, Justin me observó - Quiero decir... pensé que.. bueno, da igual - murmuré y sonreí. Justin alzó las cejas.
- ¿Querías compartir habitación conmigo? - preguntó observándome, yo sonreí y alcé los hombros.
- Pensé que compartiríamos habitación, solo eso.
- No fue eso lo que te pregunté - murmuró y se acercó a mí, yo reí.
- Me da igual Justin, si total está aquí al lado.. - murmuré el negó con la cabeza y alzó mi barbilla para mirarme a los ojos, proseguí hablando ante su atenta mirada - Es normal, aún es pronto, entiendo que quieras darle tiempo para que poco a poco vayan dándose cuenta de que estamos juntos... yo bueno... aún no se lo e dicho a Luis y.. - el frunció el ceño y se acercó a mi, aún mas, demasiado, haciendo que parara de hablar, interrumpiéndome.
- ¿Que estás diciendo? - yo reí nerviosa - No es por eso por lo que no he cogido una habitación para compartirla contigo.
Solo quería saber si tu estabas segura de querer compartirla... pero sabes que si quieres que me cambie de habitación, solo tienes que decirlo - musitó, yo reí y asentí mientras lo miraba.
El alzó las cejas interrogante, una vez mas, me distancié.
- Esta conversación no tiene sentido, anda vete a instalarte - murmuré mirando sus preciosos ojos miel, el me sostuvo la mirada unos segundos, yo sonreí y asentí, el se acercó.
- ¿Estás segura? - susurró mientras acariciaba mi mejilla.
- Se que vas a venir a mi cama todas las noches, así que no me preocupa que duermas a unos metros de mi puerta.
- Si no me dices que quieres que me cambie, no vendré a dormir a tu cama - murmuró divertido, yo alcé las cejas y lo observé.
- ¿Estás seguro? - susurré mientras pasaba mis manos por el cuello de su camisa, se formó una curva en su boca, que enseguida besé - ¿dejarás que duerma solita Justin?
- Pídeme que me cambie de habitación - susurró entre mis labios, yo negué, haciendo que nuestras narices rozaran.
En cuanto me distancié, sus manos cayeron en el aire, sonreí.
- Pídemelo - susurró mirándome divertido.
- Nos vemos abajo, guapo.
Sonrió y me miró fijamente con esa sonrisa, antes de asentir.
Me giré, pero como no sus manos me lo impidieron, porque atrapo mi cintura y me atrajo hacia el tan rápido como en un parpadeo. Y con la misma velocidad besó mis labios no sin antes mirarme a los ojos de esa manera que me derretía.
|| Narra Justin ||
Salí de su cuarto y fui rápidamente al mío, tal como ella había dicho, solo unos metros nos separaban, pues estaba al lado.
No saqué la ropa de la maleta, no nos quedaríamos mucho tiempo, así que la eché a un lado y me dispuse a bajar.
Cuando lo hice, ya estaban todos en la mesa que nos habían asignado en el restaurante del hotel, sonreí y entré.
Busqué a Naira con la mirada, y cuando la encontré, me di cuenta de estaba sentada al lado de Luis. Estuve dudando un buen rato si ponerme a su lado o no, y al final me decanté por la segunda.
Ella no se percató de que yo estaba allí hasta que me senté, casi enfrente, unos cuántos sitios mas allá, al lado de Scooter.
Levantó su mirada y me observó atentamente, podía notar su mirada en mi durante unos segundos, aunque luego la apartó.
Sonreí y levanté la mirada para observarla, ella sonrió.
Le piqué el ojo y ella se removió en la silla y borró su sonrisa.
Sentí unas manos en mi nuca y seguidamente una respiración caliente en mi oído, que me hizo estremecerme en la silla.
- Hola guapo.
Su susurro se coló en mi cuerpo de la misma manera que su húmeda boca se colaba en el lóbulo de mi oreja.
- An.. Angela - murmuré en forma de saludo mientras ella se sentaba justo a mi vera. Sonrió y cruzo sus piernas consciente de que mi mirada iba a vagar hasta ellas. Y así fue.
- No te he visto hoy en todo el día, ¿donde estabas? - preguntó mientras se inclinaba hacia mi y acariciaba mi pecho.
- Fui en el jet y dormí un poco... estaba cansado - murmuré mientras apartaba la vista de ella y observaba al frente.
Sentí como Ángela iba a decir algo, pero el camarero llegó con la comida. Algo que unos minutos mas tarde agradecí.
Busqué a Naira con la mirada una vez más.
Estaba justo enfrente de mí, aunque sabía que no podía escucharme, podía verme perfectamente, y podía ver como Angela estaba intentando seducirme, desde que llegó.
Terminamos de comer y observé como la gente se iba levantando para irse a sus habitaciones, puesto que era tarde.
Angela permaneció a mi lado, hablándome de cosas sin sentido.
No le estaba prestado ninguna atención, estaba demasiado ocupado observando a Naira. Cada uno de sus movimientos, de sus gestos, la forma en la que se le curvaban los labios en forma de sonrisa, como inclinaba ligeramente la cabeza hacia atrás cada vez que reía, como apartaba el cabello de su rostro.
Y de repente deseé ser yo, el que la estuviera haciendo reír en ese momento, el que hacía que su boca se curvara en forma de sonrisa, y el que apartara su cabello de su rostro.
Y de repente, su mirada se cruzó con la mía, como hace mucho tiempo que mis ojos se habían posado en ella.
Me observó durante unos largos segundos, en los que me perdí en la profundidad de su mirada, y de repente, me sonrió.
Y entonces tuve la necesidad de decirlo, aunque sabía que ella no podía escucharme, me incliné en la mesa y la observé.
- Eres preciosa - susurré mas para mi que otra cosa.
Ella alzó las cejas divertida y negó con la cabeza, acto seguido se levantó de la mesa, y todos pararon de hablar para mirarla.
- Me voy a dormir, hasta mañana - murmuró mientras cogía su teléfono de la mesa. Segundos después todos la contestaron con un "buenas noches, que duermas bien" pero yo solo me limité a mirarla. Le echó una sonrisa de complicidad a Luis, antes de retirarse y caminar hacia el ascensor.
Cuando las puertas del ascensor se cerraron, me dejé caer en el respaldo de el asiento y me percaté de que Angela seguía hablando. Por primera vez en la noche tuve la necesidad de hacerla callar. Pero tan solo la observé, mientras sus labios se movían. Asintiendo aunque no tuviera ni idea de lo que hablaba.
- ¿Sabes? mejor voy a dormir, porque estoy cansado - le interrumpí de repente, y ella me observó atentamente.
- Pero si dormiste en el jet ... ¿no? - preguntó mientras me analizaba con su mirada, yo la observé e hice una mueca.
- Sí, pero sigo estando cansado - hable rápido - hasta mañana.
- Pero Justin... - suspiré y supe que solo había una forma de hacerla callar, por lo que me acerqué para besarle la mejilla.
- Duerme bien, preciosa - susurré y acto seguido me encaminé al ascensor. Sentí la mirada de Angela en mi nuca y sonreí.
Al final había conseguido hacerla callar de verdad.
Cuando llegué a las puertas del ascensor, negué con la cabeza y me dispuse a subir las escaleras hasta llegar a mi planta.
Lo hice rápido intentando encontrar a Naira, y lo hice.
Estaba de espaldas buscando la tarjeta de la habitación en sus bolsillos sin éxito por lo que parecía. Gruñó algo en voz baja.
Me acerqué sonriendo y me posé en la pared observándola.
- ¿Buscas esto? - ella se sobresaltó y luego se giró para mirarme, yo reí entre dientes y le mostré la tarjeta de su cuarto.
- ¿Por qué la tienes tú? - preguntó y alzó las cejas, sonreí.
- Cuando entraste por primera vez, yo te abrí, ¿recuerdas? - musité mirándola atentamente, ella sonrió e hizo un amago de coger la tarjeta, pero la aparté de sus manos, frunció el ceño.
- ¿Vas a dármela o..? - yo reí.
- Cógela.
Ella me miró divertida y negó con la cabeza, estiró una mano e intento cogerla, pero fui mas rápido y la aparté de nuevo.
Ella resopló y me miró fijamente, yo reí y aventé la tarjeta.
- ¿Qué pasa, no la quieres o..? - ella rió y mordió su labio.
Di unos cuántos pasos hacia atrás y ella hacia delante, con la mirada fija en mis ojos, yo sonreí y le acerqué la tarjeta.
Observó la tarjeta y luego subió su mirada hasta mis ojos.
Entrecerró los ojos cuando intentó cogerla y la volví a apartar.
- ¡Dámela ya! - exclamó mientras se acercaba mas a mi.
- Eres tú que no la coges - me encogí de hombros.
Ella mordió su labio y se acercó rápidamente a mi, poniendo sus manos en mi pecho y en unos segundos mi espalda tocó la blanca pared del hotel. Gruñí y ella rió cuando cogió la tarjeta entre sus manos. Me miró a los ojos y se giró, con la intención de abrir la puerta de su habitación, pero como todos sabéis, eso no fue lo que sucedió. Agarré su brazo y la atraje hacía mi.
Ella sonrió y yo la giré para que quedara ella contra la pared.
Escondió la tarjeta en su espalda y me miró atentamente.
- ¿Me vas a dejar entrar? - susurró, yo negué con la cabeza. Ella rió y me empujó de nuevo, y esta vez, si abrió la puerta.
Me quedé mirándola unos segundos y ella se giró para mirarme.
- Buenas noches - susurró apoyada en el marco de la puerta.
Yo reí y me acerqué apoyando mi mano en el marco también.
- ¿No vas a invitarme a pasar?
- No.
- ¿Porqué no? - pregunté y ella encogió sus hombros, divertida.
- Deberías haber pensado antes coger dos habitaciones ¿no? - preguntó mientras colocaba el cuello de mi camisa, yo sonreí - ahora yo lo único que quiero es dormir, y tú, por lo que veo no, así que buenas noches - murmuró divertida y se acercó para besar mi mejilla, sentí sus labios en mi piel y suspiré.
Acerqué mis manos a su rostro y la observé.
- Ven conmigo - susurré tan cerca que podía oír su corazón latir.

Capítulo {135} : A 1000000 pies de altura.


|| Narra Justin ||
En unos minutos después, nos encontrábamos enredados entre las sabanas de mi cama, podía sentir su tranquila respiración, y como se estremecía su piel, debajo de mis dedos acariciándola.
En cambio yo, sentía que la piel de mi pecho ardía debajo de su mano, que me acariciaba también, no habíamos hablado desde entonces, pero tampoco hacía falta.
Cabe decir que esta era la mejor noche de toda mi vida, la sentí moverse un poco encima de mi cuerpo y la observé.
- Naira - dulcemente ella se estrechó aún mas contra mi pecho.
- ¿Hmm?
- El motivo por el que decidiste acudir a mi, no tiene nada que ver con la tormenta. ¿no? - mi voz sonó divertida, ella rió entre mis brazos y alzó su cabeza para mirarme, proseguí - porque recuerdo lo que te gustaba hacer las noches de tormenta.
- ¿Ah sí? - musitó y apoyó un codo en la almohada, mientras que su otra mano, vagaba por mi pecho, sonrió - Yo no lo recuerdo.
- ¿Te refresco la memoria? - esta vez fui yo el que apoyó un codo en la almohada y me acerqué a ella, sentí mi nariz rozar la suya y ella mantuvo su posición, llegué a su cuello, del cuál absorbí su aroma. Me deleité en él, oliendo cada parte, hasta que finalmente deposité unos cuantos besos húmedos justo debajo de su oreja.
Sentí sus manos en mi espalda y una de ellas se perdió entre mi cabello, suspiró cuando mordí ligeramente su cuello y se separó de mi para mirarme, no por mucho tiempo, porque nuestros labios en cuestión de segundos estaban unidos.
Sonrió entre mis labios y yo hice lo mismo, aunque con el tiempo, el beso fue cobrando vida, sobre todo, cuando su lengua se deslizó entre mi boca, la sentí gemir entre mis labios cuando mi mano se deslizó por su vientre, y se separó de mis labios.
En menos de dos segundos me encontraba encima de ella, besando su cuello y esta vez un poco mas abajo, justo en el valle de sus senos. Ella rió entre dientes, debido a la excitación.
Y sentí sus manos atraerme hacia arriba cuando mi boca se deslizó entre su vientre. Miré sus ojos y con un movimiento brusco cambió de posición, colocándose esta vez ella encima de mí. Esta vez el que gemí fui yo, inconscientemente, ya que nada mas que una sabana y la tela de mis boxers separaba nuestros cuerpos. Pasó sus manos por mi cabello, y se acercó a mi, entreabrí mis labios, pero para mi sorpresa lo único que conseguí fue un beso en la mejilla. Sonrió y se separó.
- No ahora, Romeo.
Sentí su mano despeinándome antes de que se levantara de encima de mí con total naturalidad y comenzara a vestirse.
Me quedé totalmente aturdido observando su cuerpo, y como sus manos paseaban por el, hasta que me percaté de lo que hacía.
Observé el reloj de mi mesa de noche y eran las 5 de la mañana.
Observé también cada uno de sus movimientos y como buscaba su camiseta de pijama entre las sábanas, hasta que la divisó al otro lado de la habitación. Intentó levantarse, pero mi mano se lo impidió, haciendo que cayera de nuevo a la cama.
Me observó, divertida.
- ¿A donde crees que vas, Julieta? - soltó una risita.
- A mi cuarto, por supuesto. ¿A donde mas voy a ir a estas horas? - dijo de forma totalmente obvia, sonreí y tiré de su brazo esta vez, acercándola aún mas a mí, besé sus labios dulcemente.
- De vuelta a mi cama, por ejemplo - ella negó tontamente mientras sonreía, la imité - ¿Como que no?
- Tu y yo sabemos, pequeño Justin, que si me quedo aqui, lo último que haremos será dormir.... - deslizó una mano por mi pecho, haciéndome caer de nuevo a la cama - Y además, podría montarse una tremenda si cuando vayan a despertarme por la mañana no estuviera en mi habitación. ¿No lo crees?
La observé unos segundos y puse cara de pensativo, ella rió.
- A la primera razón no le veo problema... pero la segunda si podría serlo. Así que está bien. Puedes irte a tu cuarto a dormir, pero esto - señalé su camisa - me la quedo yo.
- ¿Para que quieres mi camisa? - preguntó divertida, me senté en la cama y me acerqué a ella, acaricié su mejilla con dulzura.
- Quiero tener una buena razón, para saber que volverás conmigo mañana por la noche - musité, esta vez mas serio. Ella hizo una mueca y se separó un poco para mirarme a los ojos.
- No necesitas mi camisa para saber, que volveré todas las noches contigo - sonrió y me besó - Mañana - me besó de nuevo - pasado - me besó - y el otro... y el otro - volvió a besarme - Todos y cada uno de los días de mi vida, volvería contigo, ¿entiendes? - preguntó mirando mis ojos, pero yo ya me había perdido en los suyos desde el segundo beso - Así que si no me vas a dar mi camisa, será mejor que me vaya, si espero un poco mas, puede que haya alguien en el pasillo, y no creo que sea apropiado que me viera en sujetador - rió antes de levantarse de la cama y recogerse el pelo en una coleta, la observé con cara de tonto y cuando acabó me miró unos segundos, hasta que rió.
- ¿Qué me miras? - ladeó su cabeza y yo sonreí.
- Nada - ella sonrió esta vez - tienes razón, no me gustaría que nadie te viera en sujetador, por eso te vas a llevar una de mis camisas - murmuré y ella asintió mientras se dirigía hacia mi armario. Ni si quiera tuve que decirle cual podía o no elegir.
La observé unos segundos, mientras observaba mis camisas, sacó dos de ellas y las puso enfrente de su cuerpo.
- ¿ Cual me llevo? - sonrió - ¿la azul o la blanca? - preguntó, aunque tanto ella como yo, sabíamos lo que iba a ocurrir.
- La azul - ella observó la camisa y como yo esperaba fue esa la que guardó en el armario, la vi colocándose la camisa blanca y sonreí - ¿para que me preguntas si no me haces caso?
Ella rió y se acercó a mi despacio y me sorprendí cuando mis brazos se abrieron automáticamente para recibirla, sentí sus labios sobre los míos y en una fracción de dos segundos se separó, yo fruncí el ceño y la acerqué a mi de nuevo, ella sonrió y me besó, otra vez, paseó sus manos por mi cuello.
- Buenas noches, preciosa - musité y besé su mejilla, ella se separó de mi, aún sonriendo y caminó con paso firme a la puerta.
Una vez allí se giró para mirarme y me sonrió de nuevo.
- Buenas noches, Justin - musitó antes de cerrar la puerta y deseparecer tras ella. Me autoconvenví que no iba a marcharse.
Que esta vez iba a quedarse conmigo y que yo iba a hacer todo lo posible para hacerla sonreír todos los segundos que compartiera conmigo. Nada mas que su sonrisa, me hacia feliz a mí.
Observé mi cama y vi como había dejado su camisa encima de esta, sonreí como un tonto y me tapé la cara con ella, en un segundo todo su olor se deslizó por mis fosas nasales.
Como te extrañaba, Naira.
|| Narra Naira ||
Fui corriendo para que nadie me viera, y de puntillas para que nadie me oyera, hasta llegar a mi cuarto. Pasé la llave.
Una vez dentro, me apoyé en la puerta, con los ojos cerrados y sonreí como una tonta, este sin duda era el mejor día de mi vida.
Me dirigí hacia la cama y me tapé hasta arriba, me puse de lado, boca arriba, boca abajo.... de todas las formas posibles.
Y lo único que pasaba por mi cabeza eran sus manos acariciando mi cuerpo, sus labios besando los míos, y el momento en el que nos habíamos unido de nuevo.
Cerré los ojos con fuerza, para evitar levantarme de la cama e ir a su cama de nuevo, pero no exactamente para dormir.
Suspiré y cuando lo hice, el olor de la camiseta de Justin me embriagó, sonreí de nuevo, y me acurruqué aun mas.
Con su camisa puesta, y su olor envolviéndome, en menos de 10 minutos sentí como el sueño llegaba a mi cuerpo.
Cuerpo que Justin minutos antes, había tocado y besado.
Volví a sonreír.
Como te extrañaba, Justin.
· Horas después.
El despertador sonó justo en la mesilla de noche, con los ojos aun cerrados lo apagué y di media vuelta en la cama.
Cuando lo hice, recordé lo de anoche, y no me faltaron ni diez segundos para levantarme de un salto de la cama.
Me dirigí al baño, me duché y me arreglé para el día de hoy, que algo me decía que iba a hacer muy especial.
Una vez vestida y peinada tocaron a mi puerta, hoy volaríamos hacia Europa, para continuar allí la gira y allí acabaría.
Fui corriendo a abrir la puerta y Dan estaba detrás de ella.
- ¡Buenos días! abajo está el desayuno y mientras tanto, vendrán a recoger tus maletas y llevarlas hasta el coche.
Yo sonreí y asentí ligeramente mientras cogía mi teléfono y salía de la habitación, cuando lo hice no pude evitar echar una mirada hacia la habitación cerrada de Justin. Sonreí y cogí el ascensor para llegar a la sala donde todos desayunaban.
Para mi sorpresa allí no había nadie, mas que unos zumos de naranja y unos cuantos panecillos en una mesa.
Encogí mis hombros y cogí un vaso de zumo y un panecillo mientras observaba mi teléfono móvil.
En unos segundos, sentí a alguien justo detrás de mi, su aliento en mi cuello y sus manos envolviendo mi cintura. Sonreí.
- Extrañe tu cuerpo anoche... - susurró antes de depositar un beso en mi cuello, me estremecí, pero... ¿como te sentirías al decirte que dormí con tu camisa entre mis manos? - sonreí aún mas y me giré para mirarle la cara, el me sonrió.
- Igual que te sentirías tú, si yo te dijera que yo dormí con la tuya en mi cuerpo - murmuré y no pude casi terminar mi frase, porque sus labios se envolvían entre los míos en cuestión de segundos.
Solté el vaso de zumo en la mesa y enredé mis manos en su cuello, sus manos se deslizaron por mi cintura, atrayéndome a él.
- Buenas días, princesa - susurró entre mis labios, yo sonreí y me colgué aun mas de su cuello, besándolo de nuevo.
- Buenos días - murmuré y me dio un beso sonoro antes de separarse de mi, coger un panecillo y meterselo en la boca.
Me apoyé en la mesa mientras lo observaba comer, en unos segundos escuché el murmullo de gente, y Angela acompañada de mas gente entraron en el comedor, Justin no volteó a mirarlos, me observó a mi y se acercó de nuevo, pero yo me senté en la silla, esquivando sus manos. Frunció el ceño y cogió otra de las sillas para sentarse justo al lado mío, me acarició la mejilla.
- ¿Pasa algo, bonita?
- No hemos hablado de lo que le diremos a la gente... quiero decir... ¿como deberíamos comportarnos? ¿Es oficial? - murmuré mientras observaba mis manos, sentí su mirada divertida clavada en mi rostro, levanté la mirada y lo observé sonriendo, hice una mueca y rió - ¿Qué es tan gracioso?
- Nena, es oficial desde que anoche tocaste a mi puerta - susurró y pasó un mechón de mi pelo detrás de mi oreja, se acercó aun mas - Y déjame decirte que todavía fue mas oficial, cuando te hice mía - susurró esta vez en mi oído, yo sonreí.
- Bueno, si ya es tan oficial, tu mismo podrías encargarte de decírselo a todos, ¿no? - pregunté aún cerca, el rió.
- Podría... pero no ahora. Quiero pasar el resto del día contigo.
Creo que cuando vean que no paro de besarte, se darán cuenta de que... - paró de hablar cuando mis labios rozaron los suyos.
- No será difícil pasar el resto del día conmigo, ya que vamos a pasarlo en un avión - murmuré aún entre sus labios, el sonrió.
- Esa, señorita Naira, es la primera sorpresa el día.
- ¿A que te refieres? - pregunté mientras sonreía, el hizo que me levantara y me sentara en sus piernas, y yo lo obedecí.
- Tu y yo, iremos solos en mi avión, hacia Europa, mientras todo el equipo va en uno público - ronroneó entre mis labios, sonreí.
- ¿Y eso porqué? - enredé mis dedos en su cabello.
- Porque me muero de ganas de hacerte el amor a 1000000 pies de altura, ¿te parece una buena razón? - susurró, yo reí y me levanté de sus piernas, dándole la mano para me imitara.
- Muy buena razón.
____________________________-
Unas horas después, nos adentrábamos en el aeropuerto, y como Justin y yo habíamos intuido, la mitad el equipo ya se había dado cuenta de que estábamos juntos de nuevo.
Mas aún, cuando supieron que viajaríamos solos hasta Europa, bueno... no exactamente solos. Kenny y el piloto nos acompañarían. ¿Quien iba a pilotar el avión si no?
Una vez dentro, vimos una película, quizás dos.
Cuando esta termino, me removí en mi sitio y observé a Justin, que observaba con atención la televisión del avión, que eran cinco veces mas grande que la que yo tenía en mi casa.
- Justin.... - susurré y el me observó - ¿ a que hora llegaremos?
- En unas cuantas horas... ¿porqué? - preguntó mientras sus dedos se perdían entre mis cabellos, yo encogí mis hombros.
- Ya no quiero ver mas pelis... - canturreé y me escondí entre su cuello, el sonrió y pasó sus brazos por mi cintura, envolviéndome.
- ¿Y que quiere hacer la princesa? - preguntó, yo me separé de él.
- ¡Justin! - musité cuando miré el reloj de mi muñeca.
- ¿Qué pasa? - preguntó extrañado.
- ¿Sabes que hora es?
- Las cinco y media - murmuró después de mirar mi reloj.
- ¿¡Sabes cuantas horas hace que no hacemos el amor?! - exclamé, el abrió mucho los ojos y acto seguido frunció el ceño.
- Mmmm siete, ocho...¿nueve horas?
- Nueve horas y diez Justin.
- Mmmm - murmuró mientras se acercaba a mí.
- ¿Entonces?
- Pues aver déjame pensar.... - susurró mientras se subía encima de mí y quitaba mi camiseta - se me ocurrirá algo seguro.
Y en cuestión de segundos su boca envolvía mi boca de nuevo.

Capítulo {134} : La mejor sensación del mundo.



||Narra Justin||
Tenía tantas cosas que decirle... y aún así no me salía ni una palabra. La observé atentamente, sin saber que decir.
Sin saber si moverme, dirigirme hacia la puerta e irme.
De verdad pensé que esto podría terminar, que podríamos estar juntos de nuevo, pero realmente veo que no, nada de lo que estoy haciendo esta sirviendo para nada, si ella no quiere que me quede, si ella quiere que me marche ahora mismo.
Pasó por mi lado y escuché la puerta abrirse a mis espaldas, y entonces supe que de verdad ella quería que me fuera.
Y entonces sin casi remediarlo, mi boca se abrió.
- Si salgo por esa puerta, te aseguro que no voy a volver - mi voz sonó mas ronca de lo que me imaginé, pero ella no pareció inmutarse, por lo que me apresuré a salir de esa habitación.
Solo me dirige hacia la puerta sin mirarla ni un segundo, y cuando cerró la puerta, una vez más, sentí que mi vida se quedaba allí dentro, y una vez más, tenía razón.
Intenté creerme a mi mismo las palabras que le había dicho a ella, intenté no pensar que mañana volvería a su habitación a buscarla, a pedirle perdón una vez mas, y a rogarle que me dejara amarla, pero realmente, es vez, iba a intentarlo de verdad.
|| Narra Naira ||
Lo dejé ir una vez mas, y sus palabras no paraban de retumbar en mi cabeza, pero... realmente ¿Qué esperaba que hiciera?
Tenía ganas de abrazarlo, de olvidarlo todo... al fin y al cabo, aun lo amaba, pero cada vez que lo intentaba, todo volvía de nuevo a mi mente. Y mas ahora. Pensaba que todo iba a ir bien.
Pensaba que de verdad podía llegar a perdonarlo y que todo volviera a la normalidad. El y yo. Haciéndome tocar el cielo con sus besos. Pero no se me sacaba de la cabeza como mientras yo estaba en España, pensando en como sobrevivir a estar sin él, el estaba ensayando besos con Angela... ¡Es superior a mí!
Me eché en la cama, pensaba que las lagrimas se me habían acabado de tanto llorar. ¡Si esto es amor, preferiría no haberme enamorado nunca! Suspiré, me di la vuelta y me quedé mirando hacia la pared. Intenté buscarle solución a esto que siento.
Quiero decir.... nadie se muere por amor, ¿no?
Puede ser eso verdad de que el tiempo sana tus heridas, y que un clavo saca a otro clavo. ¿Porqué no intentarlo? No tengo nada que perder, y tengo mucho que ganar. Tal vez... tal vez Luis.
Aunque pensándolo bien, Luis con tal de que me olvidara de Justin, hasta podría hacer un casting de chicos para mí.
Una sonrisa triste salió de mis labios. Cerré los ojos.
Pero como siempre, poco duró mi tranquilidad, casi salté en la cama cuando escuché un par de truenos, seguidos de unos relámpagos y supe que esto era lo peor que podía pasar.
¿Una tormenta ahora? por favor, no.
Suspiré y mordí mi labio con fuerza mientras abrazaba mi almohada y recordaba lo estúpido que le parecía a Justin, que yo temiera a las tormentas. Pero aún así, venía hasta mi cama y me abrazaba hasta que me dormía. Sollocé de nuevo, conciliando, o mas bien intentando conciliar el sueño y olvidarme de todo lo demás. Y ya acostada en la cama, con la luz totalmente apagada y los relámpagos entrando por mi ventana, me pregunté a mi misma, si algún día querría a alguien como quiero a Justin.
Si algún día podría olvidarle y tener a alguien más en mi vida.
Pero sin embargo, ni si quiera había formulado la pregunta, cuando ya sabía mi respuesta.
|| Narra Justin ||
El reloj marcó las 2:00 de la mañana.
Las 3:00. Las 4:00. Y yo aún no podía conciliar el sueño.
No entendía lo que verdaderamente tenía esa chica, para que yo me volviera loco. Para que cuando estaba con ella, no tuviera nada mas que preocuparme, que en verla sonreír.
Y que cuando ella lloraba, sentía como eran mis mejillas las que se mojaban. Mordí y gruní la almohada.
Necesitaba a Naira. De verdad que la necesitaba.
No pude evitar acordarme de las veces en las que la había echo sonreír, en las veces en las que había sentido sus manos en mi cuerpo, sus dedos acariciándome. En todos los momentos importantes de mi vida, que había vivido junto a ella.
Y tampoco pude evitar recordar, en la noche en la que nos entregamos mutuamente... la noche en la que la hice mía.
La noche en la que le entregué mi corazón, y en la que sabía que nada, ni nadie podía separarnos jamás. Pero, ahora, veo que en eso me equivoqué. Pero realmente pensaba que el causante iba a ser una tercera persona, pero lo cierto es que yo soy el único causante de que ella esté aquí. Suspiré y me di la vuelta.
Mirando al techo. Y supe que esta noche no podría dormir.
¿Esto era verdaderamente un final? ¡lo parecía!
Miré el reloj de nuevo, y este marcaba las 4:33.
Me levanté de la cama y fui directo al baño, pero cuando estaba apunto de entrar y abrir el grifo, sentí unos pequeños golpes en la puerta. Fruncí el ceño, y pensé que me lo había imaginado.
Entré al baño y me miré al espejo. Mañana iba a tener unas ojeras que me iban a llegar al suelo. Bufé.
Y volví a escuchar unos ruidos, provenientes de la puerta.
¿Alguien de verdad estaría tocando a mi puerta a las 4 y media de la madrugada? Me quedé paralizado, ¿Debía o no abrir?
Me decanté por la primera, no sabía quien podía ser, pero ¿Qué era lo peor que podía pasarme?. Caminé hacia la puerta y la abrí.
Y lo que vi detrás de ella, fue algo que me dejó paralizado.
Naira estaba detrás de esa puerta, con su pequeño pijama y su cabello suelto, cayéndole despreocupadamente por los hombros.
- ¿Qué haces aquí? - pregunté, y me autó-golpeé. ¿No se me ocurría nada mas que decir? Ella mordió su labio.
- No lo sé. Yo... yo no sé porque vine - murmuró rápidamente antes de darse la vuelta y tratar de dirigirse a su habitación.
Yo fruncí el ceño y cogí su brazo suavemente, tal solo un roce, y ella paró su andar. Se giró lentamente y yo la miré.
- ¿Quieres entrar? - pregunté mientras mi mano bajaba desde su brazo hasta su mano, ella miró el recorrido que esta hizo, y luego volvió a mirarme a los ojos. Asintió levemente y la conduje suavemente hacia dentro, cerrando la puerta detrás de ella.
Se dirigió hacia la cama, y se sentó allí, con sus piernas cruzadas y sus pequeños manos sujetando su cabeza.
Me acerqué y me senté a su lado, guardando las distancias.
No sabía realmente que pensar, ni el porque ella estaba aquí.
Pero de momento prefería no preguntar, y disfrutar de su compañía. Ella suspiró y jugueteó con sus manos.
- Siento lo de antes... estaba un poco fuera de control.
No quería echarte así... - susurró mientras observaba sus manos, y su voz sonó tan suave... apenas un susurro.
- Yo también lo siento - murmuré y ella levantó su mirada y me miró - No quería decir lo que dije. Estaba enfadado.
- No pasa nada, dijiste lo que pensabas - su voz sonó débil.
- No, Naira. Ni si quiera sabía lo que decía. No tiene sentido, porque yo volvería aunque me rompieras el corazón mil veces.
Sentí su mirada clavada en mis ojos, sus ojos se deslizaron por mi torso desnudo y luego un suspiro salió de sus labios.
- Justin...- sentí como sus mejillas tomaban color.
- ¿Quieres que me ponga una camisa? - pregunté mirándola, ella apartó su mirada de mí un momento y cerró sus ojos.
Yo me dispuse a levantarme, pero su mano me lo impidió.
La miré, y pude ver sus ojos llenos de deseo y amor, y realmente pensé que mi corazón iba a estallar. No sabía que hacer.
Pensaba que cuando llegara este momento lo sabría.
Es cuando llevas deseando algo tanto tiempo, que cuando pasa, no sabes realmente lo que hacer. Y eso es lo que me estaba pasando a mí ahora mismo. Su mano se deslizó por mi hombro, yo contuve el aire cuando sentí sus dedos acariciar mi pecho.
Sus manos subieron, y yo me di cuenta de que me había acercado cuando sentí su rodilla rozar la mía, ella tragó saliva y me miró a los ojos mientras su mano subía hasta acariciar mi cuello y mi cabello. Me estremecí bajo sus pequeños dedos.
- Naira... - sentí mis manos subir por su rodilla, y ni si quiera estaba seguro de como habían llegado hasta allí, ella suspiró.
- No puedo más con esto - susurró en mi oído - Me muero por tocarte Justin - murmuró mientras sus manos se enredaban en mi pelo, yo cerré los ojos con fuerza, ¿Estaba soñando?
- Bésame - dijo. Sus manos paseaban por mi pelo, yo la observe y frunci mis labios, confundido, perdido como un niño.
- ¿Qué?
- No me hagas repetirlo.
- Quiero oirlo.
- Que me beses - susurró, y tuve el impulso de hacerlo, ¡ella me lo estaba pidiendo! pero, ¿De verdad era lo que quería?
Suspire y me separe para mirarla. Ella rodo los ojos.
- No voy a besarte, si cuando termine de hacerlo, vas a salir corriendo y vas a hacer como si no hubiera pasado nada Naira.
Intenté ser lo menos duro posible, pero se me hizo imposible.
Me negaba a volver a pasar lo mismo que la otra vez.
- Si lo que tienes es un impulso, no me pidas que te bese, porque una vez que lo haga, no voy a parar.
Silencio. Otro. Observe sus ojos y ella los puso en blanco mientras ponia distancia entre nosotros, haciéndome arder bajo mi piel, por no sentir su contacto. Soltó un largo suspiro y desvio su mirada a el suelo, bufó.
- ¿Me estás diciendo que me dejo llevar por los impulsos?
- Eso es lo que dije.
- Eres un estúpido.
- Lo sé - miré sus labios, y me acerque a ella lentamente.
- ¿Por que cuando te digo que me beses no lo haces y ya esta? No te entiendo, no voy a pedirtelo nunca mas, como te atreves a... - ella callo cuando mis manos se envolvieron en su rostro y la atraje hacia mi boca, posé mis labios en los suyos, y acaricie su mejilla con la yema de mis dedos. La sentí sonreír bajo mi boca.
Dejó caer sus manos a ambos lados de su cuerpo mientras me besaba,me separe de ella y junte nuestras frentes mientras la observaba fijamente, ella abrió los ojos despacio.
Sentí como se impulsó otra vez a mis labios, pero esta vez la paré, observándola fijamente. Ella frunció su ceño.
- ¿Qué pasa? - preguntó mientras veía la expresión de mi rostro.
- Estoy esperando a que salgas corriendo, para quedarme lamentandome por haberte besado, y tener que volver a empezar contigo desde el princi ... - la escuché bufar y no me dejó terminar, ya que me empujó contra la cama y se subió encima.
Tragué saliva, cuando la sentí colocarse a horcajadas sobre mí.
Tenerla encima mia, en esa posicion no iba a ayudarme a rechazarla... ni por asomo.
- ¿Que estás haciendo? - pregunté, ella sonrió.
- Ya callate Justin - susurró divertida, antes de bajar a mi altura y deborar mis labios, paso sus manos por mi pecho antes de seguir bajando. Estaba nervioso, no sabia como reaccionar.
Pero tampoco me dio tiempo, porque mis manos ya aguantaban sus caderas y mi lengua jugaba con la suya. Me contuve hasta el punto de no tener mas aire para respirar, y con un movimiento brusco, cambie de posición, poniendola debajo,abrio las piernas para recibirme y gimió al sentir mi miembro, que ya había contestado a su propuesta, clavado en su entrepierna.
Me separe de ella, ya algo acalorado, me miro a los ojos, ahora rojos de la pasión, pase mis dedos por sus rojos labios, mientras ella no paraba de mover su pelvis. Tuve que concentrarme al máximo para poder hablar en vez de actuar, arrancarle la ropa, y hacerle el amor lo que quedaba de noche.
La mire. Me miro. Por el amor de dios, como la deseaba.
- ¿Esto que significa? - susurré con la voz ronca, ella dejó de frotarse contra mi y me dejó pensar con mas claridad.
- No se tu, pero yo esto lo veo como una segunda oportunidad - sus manos se enredaron en mi pelo, yo jadeé.
- ¿Segunda oportunidad para hacerte el amor ahora?
- No, segunda oportunidad para que me hagas el amor el resto de tu vida - sus manos se posaron en mi mejilla, y yo contuve el aliento. Ni si quiera un calentón podía con lo que acaba de decir.
Me autoconvenci de que esto no podía estar pasando, ¿de verdad me estaba dado una segunda oportunidad? Sus caricias me hicieron temblar. Hacia tiempo que no sentía sus caricias de esa forma, ella me sonrió, y esta vez con dulzura.
- ¿Qué dijiste? - escupí las palabras, ella río y me empujo para quitarme de encima, cuando lo hice se sentó de nuevo a horcajadas encima de mis piernas, pero esta vez sentados en la cama. Paso sus manos por mi cuello y me miro a los ojos con la dulzura que solía hacerlo, a una distancia de unos pocos centímetros, rozó su nariz con la mía y casi sin darme cuenta, mis manos se envolvieron en su cintura de nuevo, ella sonrió.
- Nada de peleas... Solo quiero estar contigo.
- Dime que no estoy soñando - cerré los ojos con fuerza.
Rió. Y su risa me lleno totalmente, y tuve que abrir los ojos para mirarla. ¡Dios! pensaba que este momento nunca iba a llegar.
- No estas soñando - susurró contra mis labios y yo sonreí - ¿Acaso esto pasa en tus sueños? - sonrió de nuevo.
Me separé de ella y pasé las yemas de mis dedos por su rostro, y sentí como si nunca me hubiera alejado, como si hubieramos estado juntos todo este tiempo de dolor y sufrimiento.
- Te sorprendería lo que pasa en mis sueños, donde tu eres la protagonista - ella sonrió y se detuvo por unos instantes antes de engancharse a mi cuello de nuevo y abrazarme.
No pude evitar dirigirme hacia su cuello, mientras ella se apretaba contra mi cuerpo, el olor de su cabello, y de su cuello me llenó por completo, y no pude evitar depositar mis labios.
- Pensaba que este momento no iba a llegar nunca - susurre contra la piel de su cuello. Ella se estremeció y se separó para mirarme a los ojos, mis manos acunaron su rostro.
La ropa empezó a sobrar entre nosotros en cuanto sentí el calor de su mirada en la mía. O la manera en la que mis manos se amoldaban a la perfección con cada curva de su cuerpo.
Sus besos se deslizaron por mi pecho, y tuve la necesidad de recostarla sobre la cama. Ella jadeó cuando mis labios se deslizaron por su cuello, y bajaron por su clavícula.
Mis manos rozaron la suave piel de su vientre y ella se estremeció, pasé mis manos por su espalda y desabroché su brassier, ella respiraba con dificultad en mi cuello.
La observé y ella se mordió el labio nerviosa, le sonreí y ella se apresuró a pasar sus manos por mis pantalones y mas que quitármelos, arrancármelos, y esta vez fui yo le que me estremecí cuando sus manos se dirigieron a mis boxers y tiró de ellos.
Mis manos se colaron dentro de su ropa interior y ella se arqueó, chocando su pecho contra el mío, la escuché gemir debajo de mi cuando tiré de su ropa interior y esta calló al suelo.
La observé antes de adentrarme dentro de ella, y ella tenía los ojos cerrados. La observé unos segundos y deposité un suave beso en sus labios, podía escuchar los latidos de su corazón.
- Mírame Naira, abre los ojos - susurré, ella abrió los ojos lentamente y deslizó sus manos por mi espalda cuando contrametí dentro de ella, aparté su cabello de su cuello, apartándolo de mi camino, y deposité un camino de besos.
Se arqueó de nuevo, una vez estuve totalmente dentro de ella, mi mano se deslizó por su espalda, atraiéndola hacía mí.
- Shh, tranquila - murmuré en su oído, ella se dejó caer en el colchón y sus ojos se clavaron en los míos - ¿te duele? - pregunté pero no obtuve respuesta - Naira, ¿te duele?
Abrió la boca para decir algo, pero un gemido sustituyeron a sus palabras, rápidamente, ella negó con la cabeza, y comenzó a mover sus caderas a el compás de el vaivén de mis movimientos, la sentí arquearse y su cuello quedó a mi disposición, lo mordisqueé considerablemente.
Y cuando la escuché gemir debajo de mí, supe que no iba a sentir nada mejor que esto en toda mi vida, porque esto, no se podía comparar con ninguna sensación en el mundo.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Capítulo {133} : Rompiendo otras de mis promesas.

||Narra Naira||
Lo miré a los ojos fijamente y luego bajé la vista a sus labios, el parecía esperar una respuesta.
-No, no puedes – me di la vuelta casi al mismo tiempo que decía esas palabras, por lo que sentí su mano deslizándose por mi brazo, y era lo que esperaba que hiciera.
Pero lo que no esperaba que hiciera es lo que hizo a continuación, porque en cuestión de segundos sentí sus labios sobre los míos sin tan si quiera poder moverme.
Su mano se ceñía perfectamente por la tela de mi camisa, haciendo que me acercara a él, a la vez, que su otra mano se deslizó por mi nunca, impidiéndome que me separara de él. No fue un beso largo, tan poco fue un beso pasional, fue un beso totalmente inocente. Sus labios rozaron los míos con delicadeza, solo un roce, sentí volar mi mente unos meses atrás, cuando solo éramos él y yo, cuando nada mas importaba, se separó un poco y lo sentí suspirar contra mis labios, sentí su calor por todo mi rostro.
-Naira… - su susurro fue tan suave, que tuve que abrir los ojos para saber si de verdad había dicho algo, lo que vi cuando abrí los ojos me hizo temblar. Sus ojos observaban atentamente cada parte de mi rostro, ahora ruborizado, y pasó a tener sus manos en mi cintura, a colocarlas a cada lado de mi rostro, acunándolo. No me moví, me quedé absolutamente quieta, y la verdad es que no quería moverme. Sentí sus dedos dibujar mis labios, antes de suspirar y separarse de mí, dejándome totalmente confundida.
-Lo siento – pasó una mano por su cabello mientras me miraba, ya separado de mí, yo fruncí el ceño, ¿Por qué se disculpaba? ¿por llevarle al cielo y bajarme de vuelta en menos de 10 segundos?
-¿Por qué? – escupí las palabras, y supe que era la única forma en la que podía decirlo. El me miró a los ojos y mordió su labio, tuve la necesidad de besarlo en ese momento.
-Por querer estar besando esos labios el resto de mi vida – murmuró y luego cerró los ojos antes de sacudir su cabeza- Hmm, espero que te vaya bien el show esta noche – susurró y entonces supe que estaba esperando una respuesta, pero yo aún estaba pensando en lo primero que había dicho, y que lo había sustituido por otra cosa menos importante – Naira.
-Si, yo también lo espero Justin – el me miró por ultima vez, antes de darse la vuelta y caminar a donde quiera que fuera.
Lo vi alejarse lentamente y supe que no podría aguantar mucho más sin él. Sabía que me había engañado, que había estado apostando a mis espaldas acerca de conseguirme. Pero… ¿Qué demonios importaba? No podía estar lejos de él... ni quería.
Pero, ¿Qué clase de chica le parecería si después de irme del país, vuelvo y menos de un mes caigo de nuevo rendida a sus pies? ¿Qué pensaría si rompía todas las promesas que me hice a mi misma diciendo que nunca mas iba a sufrir por él? Suspiré.
Decidí moverme de ahí en medio cuando escuché otro gallo de parte de Angela. Por el amor de Dios.
_____________________.
Después de preparme y estar maquillándome y poniéndome mi vestuario, salí a ver que tal estaba todo el mundo, yo era la primera en salir, así que estaba nerviosa.
-¿Me esperas después del concierto? – una voz susurró detrás de mi, sabía de quien se trataba, sonreí casi sin querer y me giré automáticamente, lo observé.
-Prometo no volver a besarte si no me lo pides – sonreí.
-¿Qué tienes en mente?
-Podemos ir a cenar…. Como amigos.
-No recuerdo haberte dicho que quería ser tu amiga.
-Bueno, pues vamos como enemigos, lo que sea, solo quiero pasar tiempo contigo – reí – solo quiero, ya sabes… solo quiero conversar y… - le interrumpí.
-Está bien.
-¿Qué? – preguntó mirándome anonadado.
-¡Naira! ¡sales en un minuto!
-Digo, que está bien, te espero después del concierto – murmuré antes de sonreírle y darme la vuelta y caminar.
-Oye, Naira – murmuró y me giré de nuevo, esta vez mirándolo – estás preciosa - susurró sin antes mirarme detenidamente.
-Gracias Justin – murmuré, antes de girarme e ir hacia el escenario, a cantar para ese maravilloso y entregado público.
Simplemente me encantaba sentir la energía que el público te trasmitía, cantando tus canciones, bailando, gritando tu nombre…. Añoraba esto, quería hacer esto. Deseaba que solo esto fuera parte de este mundo…. Nada de paparazzis, nada de estrés y de drama porque lo que hagas hoy pueda salir en todas las portadas de las revistas de mañana… nada de eso. Solo quería estar aquí, delante de toda esta gente maravillosa, disfrutando.
No quería ver la otra parte de la fama, que por desgracia, era la mayor parte. Solo cantaba un par de canciones, y cuando salí, todo el mundo ya estaba en marcha. Justin saldría justo después de mi, y después de un par de canciones cantarían la canción.
Le dediqué una tímida sonrisa a Justin antes volviera a entrar al escenario, justo después de esta canción, Angela saldría para cantar la canción que ambos compusimos. Llevaba un par de días allí, así que ya había escuchado e visto la actuación.
Intenté buscar alguna distracción, como siempre hacía, para no observar como ellos cantaban esa canción.
Pero realmente, no tenía nada que hacer, así que lo único que hice fue esperar. Miré a través de la pequeña pantalla que había, y pude observar como Justin cantaba. Aún no podía describir lo que sentía cuando escuchaba su voz, y escuchaba a la gente gritar su nombre de la manera de la que sus fans lo hacían, era indescriptible, tenías que vivirlo desde las dos partes.
Me giré al sentir muchas voces a la vez, supe que Angela estaba por allí, y no me equivoqué, no estaba nada nerviosa, estaba con su móvil mientras la gente la peinaba y la retocaba, puse los ojos en blanco y volví a mirar hacia Justin. Pero esa tranquilidad se terminó demasiado rápido, ya que sentí a Angela justo a mi lado, lo sabía por su peste a perfume caro y totalmente asqueroso para mis fosas nasales. Carraspeé.
-¿Querías algo? – pregunté, intentando ser lo mas amable posible, aunque había sonado mas como un reproche.
-Os vi antes a ti y a Justin debajo del escenario…
-¿Sí? Que bien.
-Hombre, si a ti te parece bien, a mi también, eres tú la que te has comido mis babas – murmuró divertida, no había girado la cabeza hasta este momento, para mirarla. Y entonces me percaté de que Dan también estaba allí, colocándole el micro.
-¿Perdona?
-¿No sabías? Bueno, cuando tu no estabas, estuvimos barajando la idea de que Justin y yo nos besáramos durante la canción, y lo ensayamos un par de veces…. ¿Verdad Dan? – miré a Dan y el carraspeó y siguió con su trabajo - Luego decidimos que no era lo mejor, no queríamos que entraras en depreción.
-¿Esperas que me crea eso? – pregunté, con la voz rota.
-La verdad es que no me importa si te lo crees o no, solo te lo estoy diciendo y te lo digo aquí delante para que le preguntes a quien quieras… yo no miento – observé a mi alrededor y Dan había escuchado toda la conversación, mientras le colocaba el micro a Angela, lo miré a los ojos y supe que no hacía falta preguntarle a nadie, era cierto. No dije nada, supe que tampoco hubiera sabido que decir. Así que solo guardé silencio. La ausencia de ruido me dijo que la canción ya había terminado y que ahora le tocaba a Angela salir, me mordí el labio, intentando pasar desapercibida, aunque mi corazón latiera a mil por hora…. ¿Porqué demonios Dan no lo había negado todo? En realidad no tenía por qué creerle, ya me había mentido más de una vez. ¿De verdad había sido tan estúpida? Tan estúpida por creer que él se estaba muriendo por mí, como yo hacía, y en realidad andaba ensayando besos con otra. ¡Ni si quiera yo le había besado nunca cantando esa maldita canción! Bufé.
Había sido totalmente estúpida.
Miré a mi derecha, y Angela ya estaba lista para salir, me dedico una mirada antes de dejarle su teléfono móvil a su agente y salir al escenario. Odié que el público la aclamara, pero lo que mas odié sin duda, fue la cálida bienvenida por parte de Justin.
Me había funcionado eso de estar despistada mientras ellos cantaban esa canción, menos ahora, no me creía capaz de soportar verlo acariciar a otra que no fuera yo.
Mordí mi labio tanto, que pensé que iba a sangrar, y entonces decidí salir de allí, con aquella melodía entrando por mi mente sin cesar, y sus manos recorriendo su cuerpo.
Lo que había sido una preciosa canción de amor, se había convertido en una pesadilla, porque desde el momento en el que la observé pasar las manos por el cuello de Justin mientras cantaba, la melodía y letra que Justin y yo habíamos compuesto, supe que nunca, nunca más, podría volver a ver esa canción como yo solía verla.
Me fui del recinto, de verdad no quería estar allí, había visto la actuación de Justin con Angela, no era la primera vez y siempre había sido molesto de ver…. Y oír. Pero esta vez fue completamente diferente, después de lo que Angela había dicho.
No quería creerlo, pero de repente me sentí estúpida por seguir allí, ¿Qué iba a saber yo? ¿Cómo iba a saber si la había besado o no, si yo estaba a miles de kilómetros?
Llegué al hotel y me encerré en mi habitación, nada mas llegar, me tumbé en la cama, boca arriba, intentando distraerme.
No sabía que pensar, no sabía como reaccionar ante lo estúpida que me sentía, lo peor es que lo esperaba, esperaba que se hubieran besado… alguna vez, algo me lo decía.
Sentí que estaba llorando cuando sentí algo frío caer sobre mi mejilla, y entonces me di cuenta de que estaba rompiendo otra de mis promesas, ya que otra vez, estaba llorando por Justin Bieber.
(Narra Justin)
Terminé el concierto, estaba exhausto, y lo único que quería hacer, era pegarme una ducha, para luego salir a cenar con Naira, sonreí, de verdad que tenía muchas ganas de hacerlo.
Durante el concierto no había parado de pensar en el momento en el que aceptó, no fue nada del otro mundo, pero la verdad es que fue suficiente, mas que suficiente después de todo.
Sabía que siempre se quedaba hasta el final del concierto… pero sin embargo, cuando salí del escenario, después de despedirme de mis fans, no la vi en ninguna parte, hasta que deduje, que ella no estaba por allí. Pero... ¿Donde podría estar?
Cuando subimos todo al coche para irnos al hotel, supe que Naira ya se había ido, Pero… ¿Por qué? Ella siempre se quedaba hasta ver el último segundo de mi concierto.
Aunque estuviera enfadada conmigo, aunque le hubiera echo daño, ella se quedaba. Pensé que quizás se había estado preparando para la cena, así que decidí ir a cambiarme y ducharme antes de ir a su habitación a recogerla.
Pasé por su puerta, y de verdad sentí el impulso de tocar… solo para verla. “No Justin, dentro de media hora la verás” Me fui directo a mi habitación, ignorando mis impulsos.
Me quité la ropa por el camino, para luego meterme en la ducha.
Me sentí muy bien cuando sentí el agua caer por todo mi cuerpo… era tan renconfortable. Pero está vez no disfruté mucho de la ducha, ya que lo único que quería salir era verla.
Salí rápidamente envuelto en la toalla y fui directo a la maleta, genial, ¿Qué debía ponerme ahora? Suspiré y pensé, era una cena normal, no era nada sofisticado.
Cogí lo primero que encontré y fui directo al baño a peinarme. Decidí lavarme los dientes… solo por si acaso. Luego cogí el secador y lo pasé un poco por mi pelo.
Salí y me puse perfume, cogí mi iPhone de encima de la mesa y lo guardé en mi bolsillo, antes de salir, me palpé el bolsillo, estaba todo en orden, perfume, pelo, móvil, tarjeta.
Salí y en cuanto estuve delante de su puerta, dude si tocar o no, pero incluso antes de dudarlo, mis dedos ya estaban aporreando la puerta. Esperé, esperé, volví a esperar... y otra vez.
Pero nada, cerré los ojos y pensé en si podía estar durmiendo. Pero realmente lo que mas temía es que estuviera dentro y no quisiera abrirme la puerta, no... ¿porque iba a hacer eso?
La aporré de nuevo… unas cuántas y al fin escuché unos pasos hasta que abrió la puerta. Intenté sonreír, pero mi intento falló cuando la vi. Estaba en pijama, y con un jersey, que recordaba que fuera mío, aunque ella se había adueñado de el hacía bastante tiempo, cuando miré su rostro, me congelé.
Sus ojos ligeramente hinchados y cristalinos me mostraron que ella había estado llorando, incluso segundos antes de abrirme la puerta, ella me miró a los ojos unos segundos, me miró a los ojos y mordió su labio para no volver a sollozar, pero lo hizo.
-¿Qué haces aquí? – preguntó mientras miraba al suelo.
-¿Qué te pasa? – pregunté esta vez yo, dando un paso hacia delante, ella retrocedió, mientras mordía su labio con fuerza.
-No me toques, por favor – masculló, yo mordí mi labio, “otra vez no, por favor” - pensé. Solo quería estar bien.
-Pensaba que iríamos a cenar…
-Y yo pensaba que de verdad te importaba un poco, pero ¿sabes? Ya veo que no, no te importé nada en todo el tiempo que compartimos ¿Verdad? ¿¡Porqué demonios estabas conmigo entonces?! ¡Maldito estúpido! Yo me preguntaba por qué, porque me habías elegido entre miles de chicas – río sarcásticamente mientras secaba sus lagrimas – Y ahora lo sé. No me habías elegido tú, había sido una maldita apuesta la que había puesto tu interés en mí. Y aun así vuelvo, y me dejó llevar, no debería ni dejar que me toques. ¡Te odio! – gritó, yo miré a mi alrededor y supe que pronto iban a escucharnos, por lo que la cogí y la metí dentro de la habitación, la sangre me hervía de la rabia que sentía. Mordí mi labio con fuerza antes de darle un puñetazo a la puerta, ella no pareció sorprenderse, pero sus sollozos aumentaron, pasé mis manos por mi cabello.
-¿A que demonios viene eso ahora? ¡Maldita sea Naira! Llevo meses esperando que volvieras, para perdirte perdón otras mil veces y reconquistarte. Lo siento, fui un capullo y lo sé, ¡pero me enamoré de ti! ¿No lo entiendes? Todo empezó como una puñetera apuesta, pero tú me enamoraste, no la maldita apuesta. ¿Porqué demonios no puedes olvidar eso Naira? ¡Dime! – exclamé y mis ojos se enjuagaron, ella los ignoró.
-No digas que llevabas meses esperándome – dijo entre sollozos – yo estaba esperando el momento en el que tu vinieras a buscarme, pero no solo no lo hiciste, si no que contrataste a otra chica para que cantara nuestras canciones, ¡no digas que llevas meses esperándome! Dime, ¿Qué es lo peor que has pasado? ¿Qué Angela no sepa entonar bien las malditas canciones que nosotros escribimos? – gritó y me empujó contra la pared – Eran nuestras canciones, estaba enamorada de ti cuando escribimos eso, ¿Por qué demonios me haces daño de esa manera? ¿De verdad te gusta hacerme sufrir?
-Solo quería tenerte de vuelta… te necesitaba aquí Naira, y ahora que estás aquí… no quiero que vuelvas a irte. Por favor, no sabes lo mal que lo he pasado… - sollocé esta vez yo, ella pasó sus manos por su cabello desesperadamente.
-¡Cállate! Solo estás consiguiendo que quiera pegarte una piña, ¿Cómo te atreves? ¡Sé que andabas besándote con Angela en mi asucencia! ¿Fue tuya la idea de besarla mientras cantaban nuestra canción? ¡Eres un maldito idiota! – gritó de nuevo y me golpeó en el pecho, yo la miré a los ojos y detuve sus pequeñas manos que se volvían mas sencibles hasta que pararon.
-¿Quién te dijo esa tontería? Escúchame Naira… - susurré, ella paró de pegarme y apoyó su cara en mi pecho sollozando.
-Ella me lo dijo – susurró entre sollozos, yo cerré los ojos.
-No fue idea mía… solo la besé una vez, y no me pareció adecuado. ¿No te dijo que ella intentó besarme? Y lo hizo, ¡Por el amor de dios! cuando yo necesitaba a alguien, cuando me pasaba todas las noches llorando por ti. Había visto fotos tuyas con tu amigo en España, y me derrumbé, ella estuvo conmigo, e intentó besarme. Yo… la paré – murmuré mientras la miraba a los ojos, aún caían lágrimas por sus ojos, las limpié – No quería, ni quiero, besar otros labios que no sean los tuyos Naira.
Ella cerró los ojos ante el contacto de nuestras frentes, abrí los ojos y la observé atentamente sin parar de acariciarla.
-Siento haberte hecho infeliz, no era eso lo que quería. Te quiero Naira, por favor, dejémonos de tonterías, solo quiero… dios, solo quiero tenerte de vuelta – susurré mientras acariciaba su mejilla, ella se separó un poco para mirar mis ojos.
En unos segundos sentí todos lo momentos pasar reflejados en sus ojos, de verdad había pensando que había terminado para siempre, antes de que pronunciara las mismas palabras que había pronunciado cuando se había ido y me había dejado.
-Vete.